A continuación, una reseña del capítulo 49, que destripa todo el final.
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¡Con unos SPOILERS así de grandes! |
Habíamos dejado a Sento, Kamen Rider Build, preocupado por su mejor amigo. Y es que Banjô se había llevado volando a Evolt hasta una raja dimensional entre dos Tierras. En teoría, ahí se acabaría todo, porque Banjô tenía ADN de dicho villano.
Pero Build decide ir a rescatar a su BFF, y tras pegar un salto conejil se lo encuentra inconsciente en un desierto. Todo es una trampa de Evolt, y yo debería estar conmocionado por la sorpresa. Pero la verdad, me quedé un rato preguntándome qué hacía un desierto en la raja dimensional; y de tan distraído, la pelea no me llamó la atención. No es la batalla más memorable. Sin embargo, cualquiera que lo piense en frío podrá darse cuenta de que todo está justificado.
¿Por qué hay un desierto en la raja? Porque Evolt tiene el poder de cambiar de locaciones.
¿Y por qué no pelean con ganas? ¡Porque están cansados! Se han pasado meses peleando con inventos que sueltan chispas, te aplastan, y echan lava en forma de dragones. ¡Claro, en cuanto se les mete un poco de arena, los pobres se desmotivan!
Pero lo más importante no es la acción de golpes. Es la acción dramática. En estos últimos diálogos entre héroe y villano, se expresan los últimos remordimientos. Ni el mismo Evolt había podido conocerse de verdad hasta este momento.
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El dios de las botellas le trae regalos mientras duerme. Esta vez, merchandising de Zi-O. |
Lo mejor es el epílogo. Un nuevo mundo.
En una serie de escenas sintetizadas, Shogo Muto nos permite imaginar cómo seguirán viviendo nuestros amigos. Son apenas unos guiños, pero podemos reconocer que todos los sacrificios han valido la pena. Los personajes vuelven a la vida, pero ello no invalida sus muertes.
Por un momento, el futuro de Build en este nuevo mundo parece agridulce. Todos son felices, pero nadie recuerda a Sento. Para ser un conejo tanque, más bien parece el último mono. Hasta que suena el instrumental de Be The One.
Creo que Kamen Rider Build hubiera tenido una conclusión brillante incluso sin la sorpresa final. Después de todo, Sento ha pasado un año luchando por la paz y el amor, sin importarle recompensas. Aunque esté perdido en un mundo en el que nunca medró a costa de la destrucción, sabe que ahora vive en LOVE AND PEACE.
Igualmente, es muy satisfactorio descubrir que quizá, desde el mismísimo inicio, estuvimos imaginando un podcast grabado entre amigos.
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¿¿¿Era la plaza de las parejas??? |
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