KR Drive & Gaim: Movie Wars Full Throttle

Hay muchas formas de introducirse en el tokusatsu. Yo empecé con Kamen Rider OOO, otros con Jiban y otros con Liveman. Los más jóvenes, quizá con los Mighty Morphin. Hoy quiero prevenir a los neófitos para que su primera experiencia no provenga de esta película:

Kamen Rider x Kamen Rider Drive & Gaim
- Movie Wars Full Throttle -

No estoy diciendo que sea mala. Bueno, un poco. Tiene partes interesantes, pero algunos detalles espantarían a los potenciales aficionados. De modo que sólo la recomendaré a los fanáticos incondicionales de Kamen Rider Gaim.
Si nunca has echado un vistazo a la franquicia, este pastiche puede alejarte de todo el género. Esta película es una de las que dan mala fama al tokusatsu y echan por tierra las licencias internacionales. Así de paradójica funciona «Motorista Enmascarado x Motorista Enmascarado Drive & Gaim - Guerra Cinematográfica A Todo Gas.»

El loro no está muerto, está descansando.

Empieza con nuestro humilde amigo Kôta (Kamen Rider Gaim), en su vida cotidiana como dios soberano de su propio planeta paradisíaco. Si no habías visto el final de su serie, te fastidias.

Pero aparece una nave espacial invasora, que convierte las cosas en plástico azul fosforito. De ella sale un malo, también de plástico azul fosforito, que rapta a Mai. Si no has visto Gaim, digamos que es la Eva de este paraíso. Kôta lucha contra este alienígena sintético, que aprende a hablar japonés con sólo tocarle. Es un método que funciona, yo solía tocar a mi profesora de inglés y siempre sacaba sobresalientes.
Gracias a este download cerebral, el malo se pone a hablar como villano de opereta, y nos revela que representa a Megahex, un planeta artificial que asimila toda vida. De hecho, Megahex suena más a macrocorporación internacional. Prueben a ver la película con eso en mente, y este villano les parecerá imponente.

Siguen peleando, ¡y acaban en la cantera! ¡La cantera de siempre! Aquí empecé a tomármelo menos en serio. No puedes ambientar una secuencia en otro planeta y que de repente aparezca la cantera de Akibaranger.

Y este puente salía en Kakuranger.
Por un portal estelar, Megahex se presenta en la Tierra. Kôta lo sigue, tratando de defender Zawame City, pero muere en combate. Está de moda que los Kamen Rider mueran. No obstante, sabemos por la publicidad que en esta película Gaim y Drive lucharán juntos, de modo que en el mejor de los casos, nos da indiferencia.

La defensa de la ciudad continúa a cargo de Takatora y Mitchi, en unas escenas que para mí son las que dan sustento y calidad a la película. Incluso el guionista se molesta en justificar cómo recuperan unos belts. Pero no se molesta en explicar de dónde sale la planta del Helheim que necesitaban para transformarse.

Mitchi tiene un momento Legend of Zelda. Mai le pide ayuda telepáticamente desde el interior de la nave. El caballero debe salvar a la princesa en el castillo. Eso sí, Mitchi sigue siendo tan bruto como siempre: para romper la cápsula de la prisionera, no se le ocurre otra cosa que disparar. ¿Y si la hubiera destruido a ella también? ¡Mitsuzane, casi te habías redimido! Espero que hagan un hack de The Legend of Zelda: A Link to the Past, pero con Mitchi de protagonista. Con dos tiros se acabaría todo.

Mientras, Takatora se enfrenta a una copia robótica de Ryoma (patrocinada por Megahex). Tienen una conversación interesante como antiguos compañeros de trabajo. Pero como es una copia, me da igual.

"A nadie le importaba quién era hasta que me puse la máscara."

Vencido Ryoma, comienza una pelea muy bien orquestada contra Megahex. Mitchi llega a tiempo para ayudar.
Continúa el Festival de Plagios de Toei. A ver si a alguien le suena este modo de acabar con el malo: uno le inmoviliza sujetándole los hombros desde atrás, y el otro dispara. ¡Por Dios (Kôta)! ¡Takatora no se debía perder Dragon Ball Z, es lo mismo que hicieron Goku y Piccolo con Raditz!
Esto también me suena...

En fin, Takatora sobrevive y Mega-Raditz también. Es artificial, puede copiarse todas las veces que quiera.
Cuando va a matar a todos, aparece un gigantesco escudo con forma de naranja. Kôta también se había hecho una copia de sí mismo en el candado del Kiwami. Bueno, en realidad no te lo confirman, es algo que dice el malo. A lo mejor se ha equivocado y Gaim simplemente se sabe recomponer a lo Doctor Manhattan. Sea como sea, una vez descartamos la posibilidad de que la vida de Gaim pueda correr riesgos, pierde todo interés como personaje. En sus actos ya no hay sacrificio. Haciéndolo inmortal, lo han matado.

Cuando parece que los tres riders han acabado con Megahex, aparece otro. Y otro. Y otro. Megahex es un colectivo, como los Borg. Ellos también decían que la resistencia era inútil. Pero en vez de ser góticos y pálidos, son de color chillón, como figuras bootleg de mercadillo.
¿Qué sucederá con esta trama tan emocionante? Tendremos que esperar media hora, porque ahora toca la parte de Kamen Rider Drive.
"Y si gusta, haremos un Super Sentai de ladrones y policías."

Kamen Rider Drive: un duelo con Lupin.

La verdad, no tengo mucho que comentar de este tercio. Tardé demasiado en engancharme a la trama porque aún estaba pensando en lo de Gaim. Me daba igual que este otro antagonista se llamase Ultimate Lupin. Tengo mucho cariño a Lupin III y a Arsenio Lupin, pero si quieren que preste atención a un ladrón que se llama casi igual, por favor, no me lo embutan a mitad de una invasión planetaria.

En fin, Ultimate Lupin (en su casa, Lupin Definitivo) ofrece un argumento que disfrutas mientras lo ves, pero no deja mella en ti. Está... entretenido. Las escenas de acción tienen un presupuesto muy aprovechado. Es como un capítulo más de la serie, pero con mejores efectos visuales.
Lo que sucede es que tiene varios momentos que dan risa cuando no deberían. Por ejemplo, hay una escena en la que Drive aísla a todos sus compañeros en un cuarto sellado para exponer al culpable de un misterio. Pues bien, quieren hacer una resolución tan inesperada que, o te ríes, o quitas la película.

El humor de Drive. No trates de entenderlo, ¡vívelo!

Por lo demás, Ultimate Lupin tiene cierta carisma. Usa poderes de celuloide porque nació hace mucho y el celuloide también es viejo. No hay mucho más que decir.
Ah, sí, que el cinturón de Drive se muere. Lo dicho, morirse está de moda en Kamen Rider. Pero no importa, porque sabes que luego tiene que luchar junto a Gaim, así que la parte de llorar por Belt-san hasta que resucita es un poco innecesaria.
Quizá suene frío, pero lo que importa no es lo que sabe el protagonista, sino lo que sabe el espectador.

También vemos un primer cameo de Kamen Rider Mach. No pinta mucho. Sale para que los niños quieran acudir al estreno en cines y luego presuman en la escuela de que han visto al nuevo Rider unos días antes de que aparezca en la serie de televisión.


Ahora sí que sí.

Este largometraje dura una hora y media, y los dos Kamen Rider titulares se conocen a la hora y cuarto. Suponía que ahora tocaba pelear deprisa y corriendo. No exactamente. Se las apañan para aprovechar cada uno de esos minutos. De hecho, empieza de un modo extraordinario.
Resulta que el colectivo Megahex busca la paz universal. Pero lo que Megahex llama igualdad es en realidad mediocridad. Y viendo el nivel del resto de la película, me sorprende mucho ver aquí una reflexión tan aguda sobre la sociedad japonesa.
Alegoría visual de los compañeros de oficina.

La armonía social de Japón se basa en el respeto hacia el resto y en la humildad. No obstante, esa modestia se entiende más bien como un imperativo de ocultar tu talento o individualidad propia. Lo que importa es la comunidad. De modo que un buen japonés se comportará como ese amigo emo que cuando le dices que es genial no para de decir que no es para tanto. Centenares de chistes de Crayon Shin-chan se han basado en que él creía que le dedicaban halagos, y en realidad le estaban reprochando algo. Pues bien, a sus cuatro años, Shin-chan no tiene apenas nociones de protocolo en sociedad, pero si hay algo que sabe, es que si le encumbran en las nubes, debe bajar a tierra deprisa. «El clavo que sobresale recibe un martillazo».

Esta reflexión surge a partir del mejor momento de la película: la resurrección de Kaito. Megahex lo copia para que le sirva de esbirro, pero Banana se niega, y decide unirse a los demás riders. A continuación, el diálogo de la moraleja:

KAITO.- ¿Unidad? Patético... Si tu ideología es tan limitada, ¡te destruiré yo mismo!
MEGAHEX.- ¿Cómo pueden ser tan ignorantes los organismos individuales de este planeta? La individualidad es innecesaria. Megahex es el sistema de la verdadera perfección.
MITCHI.- Seremos ignorantes, perseguiremos metas opuestas... ¡Puede que cometamos errores!
MEGAHEX.- Exacto. Y nosotros corregiremos esos errores.
TAKATORA.- La individualidad no es un error. Es un potencial.
KÔTA.- ¡Algunas cosas sólo son posibles cuando cada uno es diferente y sus características son únicas!
MEGAHEX.- ¿Posibles...?
KÔTA.- No necesitamos ser perfectos. ¡Yo elijo un futuro en el que nos respetemos los unos a los otros y trabajemos juntos!

Con Drive, son cinco guerreros. Eso, y los fogonazos que provoca el malo a sus espaldas, me hace recordar los Super Sentai. Pero la lucha en compañía no dura mucho, porque quedan diez minutos para que se acabe la película y Gaim y Drive tienen que compartir sus poderes. Incluso Mai lo especifica verbalmente:
—¡Tienen que compartir sus poderes!
De modo que gracias a la magia de la fruta, Gaim consigue un candado con la cara de Drive y Drive consigue un coche naranja. Pelean en nuevas formas que mezclan tanto sus motivos que no distingues a uno del otro, y a los dos minutos tienen que volver a su forma normal porque el malo huye y no caben en el coche.



El coche vuela por el espacio, y atraviesan el portal estelar. El Festival de Plagios de Toei nos regala un remake de la batalla de la Estrella de la Muerte, pero con patadas voladoras. Ahora entiendo por qué mi ex me preguntaba que por qué veo esto.

En el epílogo, Lupin vuelve para advertir a Drive que esto no se ha acabado. Y me alegro, porque para la serie estaría bien. Pero no puede estar a la altura de Megahex, la personificación de las macroempresas de masas sin rostro.

En resumen, es una película que esconde tesoros para los aficionados que sepan ver los detalles. Por ejemplo, la primera vez que vemos al malo de Megahex es a través de unas ramitas, como el Hombre Araña del primer capítulo de Kamen Rider allá por 1971. Y hacia el final, en el planeta les espera un murciélago, como en el segundo capítulo.
Pero sus virtudes no pesan tanto si no sabes perdonar un fallo o dos. Si aún no sientes fanatismo por el tokusatsu, mejor prueba a empezar con alguna serie.

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