[Reseña] Kamen Rider Zi-O: 31 y 32


Salvo en algún podcast, y aunque lo tengamos en la cabecera del blog, apenas hemos hablado de Kamen Rider Zi-O. Es fácil de entender por qué: su temporada empezó como un cúmulo de errores. Ya hemos comentado más de una vez esa torpeza de cambiarle el paso a los cameos. En un par de casos contados —como Faiz y Kaixa— se agradeció, pero en el resto quedó una chapuza a medias.
Sin embargo, ya ha pasado medio año y los responsables han aprendido de sus errores. ¡Justo a tiempo para los Riders más caros de contratar!


Capítulos 31 y 32
ΑgitΩ


Emociona que te muestren qué hizo Agito después de su temporada. ¡Toei, para esto queríamos ver Zi-O!
Igual que en el doble homenaje a Kamen Rider Blade, nos rescatan a una muchacha que ahora está crecidita. En este caso, a Mana. Vi muy pocos episodios de Kamen Rider Agito, pero Rina Akiyama conduce su personaje con una naturalidad tal que acepto al instante que es Mana, y no Naomi, la de Kamen Rider Den-O. Lo malo es que su personaje no tiene nada que ofrecer aparte de nostalgia. Apenas sirve para conectar a los protagonistas con el homenajeado. Digamos; si en lugar de venir desde Francia cual Oren Pierre Alfonzo, Agito se hubiera quedado como cocinero del restaurante AgitΩ, se hubiera cruzado igualmente. Casi pone de los nervios cómo la pobre Mana acaba ahí en el rincón en cuanto llega el gran héroe de los fogones.


Sougo y Geiz investigan qué hizo Another Agito con las unidades G3.
Cuando el año pasado decíamos que el Another Rider de Agito sería el Another Agito de toda la vida, nos creíamos muy chistosos. ¡Ilusos, Toei siempre ríe la última!

Sin embargo, aunque el verdadero Agito esté en el centro de la trama, la protagonista es Tsukuyomi. Y de una forma ejemplarmente hilada, la amnesia de Agito sirve como reflejo de la amnesia de nuestra dama de blanco. Como muchos pronosticábamos desde que vimos el opening en septiembre, Tsukuyomi tiene una relación secreta con los Time Jackers y no se acordaba.

Tiene sentido que le den Ratatouille.

Schwartz tiene un plan para todo, como nos demuestra llenando de terrones de azúcar una taza de café hasta que rebosa. En una escena en la que los personajes hablan conspirativamente sin más, hace falta meter una alegoría visual de lo que el malo insinúa. Parece que piensa atiborrar a Zi-O de poder hasta que reviente, o más probablemente hasta que el poder lo corrompa y se convierta en el rey malvado de 2068. Como idea no está mal, aunque no es el primer villano al que se le ocurre.


Después de varios tejemanejes malignos, el Another Agito contagia a un montón de usuarios del sistema G3. Es un flipe. Una plaza llena de Another Agitos con la ropa que llevaban cuando fueron infectados. Me encanta. Sé perfectamente que es cuestión de presupuesto y que si tuvieran más ventas sacarían la avenida entera repleta de Anothers con sus cuerpos de monstruo. Pero no puedo evitar agradecer esta sencillez tan Showa; pensar que más de un figurante estará pasando el mejor día de su etapa adulta pegando brincos con una máscara de Another Agito.

El clímax se presenta con Zi-O Trinity y Agito Trinity Form luchando codo con codo mientras suena el mítico Believe yourself. ¡Así! ¡Esto es lo que queríamos ver, Toei! ¡Esto! ¡Zi-O y el antiguo, los dos como amigos! ¡Medio año hasta que se enteraron!
En resumen, un subidón impresionante. Si Zi-O sigue así, voy a mandar a los Ryusoulger a la porra.


PD: ¿Qué dijo Tsukuyomi al acabar la batalla?


EDITADO: Vale, era tadaima.

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